domingo, 20 de marzo de 2011

Juan Bestard Perelló y su nueva imagen (Y VIII).


- ¿Cómo ve económicamente Mallorca?

- Muy bien. Sobresaliente. Tenemos excelentes empresarios y buenos políticos. Pero también debo decir, como mallorquín de a pie, que en Mallorca echo de menos una mayor ordenación en el mundo turístico, tal vez, una apuesta más ambiciosa por la calidad de la demanda, por la búsqueda de nuevas alternativas y nuevos servicios. También me preocupa la ordenación urbanística, aunque tengo que decir que, gracias al Gobierno Autonómico Balear, se ha trabajado y avanzado mucho en estos campos. Me consta que hay un gran interés y preocupación por el medio ambiente.

- ¿Qué le aconsejaría al joven mallorquín que está cursando sus estudios universitarios?

- En primer lugar, que aprenda a aprender, que entienda su formación como una actitud frente a la vida, como un proceso continuo y no como un periodo determinado; en segundo lugar, que no descuide las costumbres y valores de su sociedad; en tercer lugar, que busque un lugar en la tolerancia y en el diálogo, que aprenda a escuchar; en cuarto lugar, que entienda el esfuerzo como un valor personal, dado que sin éste es difícil avanzar; en quinto lugar, que no se obsesione por su seguridad laboral formal, que si bien es importante, más lo es la seguridad que dan los buenos proyectos y sus buenos resultados; en sexto lugar, que entienda, cuanto antes, que una sociedad se construye y progresa con su esfuerzo, que no espere que los demás hagan lo que él pueda o deba hacer. De él depende que a todos nos vaya bien. Y en último lugar, que sin ilusión, imaginación y motivación, es más difícil progresar.

- Un sexteto, sin duda de una buena composición. Pero dígame, para terminar, cuando se muera ¿en dónde le gustaría ser enterrado?

- A mí me da absolutamente lo mismo. La decisión de dónde enterrarme o la de ser incinerado corresponde a las personas que quedan vivas. No me gusta ser un problema, ni ahora ni una vez muerto. Todo lo contrario, me gustaría que me recordaran con simpatía y, si es posible, incluso con agrado.

En el 2002, por una discrepancia profunda con su jefe, Juan Bestard abandona el cargo de viceconsejero de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid. Dirige “El observador de la actualidad médica”, revista que cierra en julio del 2003. Participa en proyectos de salud de Sudamérica (Venezuela, El Salvador, México, Ecuador y Perú). Gana una plaza de experto en sistemas de Contabilidad de la Organización Panamaricana de Salud, pero no llega a incorporarse.

Seis años después de esta entrevista, le reencontramos. Tiene una nueva imagen aunque, en el fondo, sigue siendo el mismo. “Me sigue gustando hacer cosas –nos confiesa–, crear proyectos, no estar parado”. Separado de su mujer, se ha vuelto a casar con una cubana y ha tenido un niño, Juan, y una niña, Ana María.

Próximamente: Carlos Picornell Darder.

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