martes, 1 de marzo de 2011

(II) Guillermo Fernández-Cuartero y Pons: sus estudios.


Ingeniería de Caminos.


- ¿En dónde desarrolló sus estudios?

- Primero, en Vitoria, en donde, a los nueve años, me preparé para el ingreso en el Instituto. Hice segundo curso y parte del tercero. Luego, una vez la guerra comenzada, fui a Lugo, en donde acabé tercero, cuarto, quinto y sexto. Allí me di cuenta de lo que era la ciencia, las matemáticas, la literatura, la gramática etcétera. Me coloqué en cabeza de toda la clase y después de cuarenta años de profesión ejercida, ya no sé qué he hecho, si letras o ciencias.

- ¿Cómo ve usted la separación entre los estudios de letras y ciencias?

- Disparatada. Enseñarle a un niño de tercer curso de bachillerato lo que son las derivadas, trigonometría, qué es un coseno o un radián es una barbaridad y no lo puede entender. Yo, que era el mejor de la clase, a duras penas lo entendía.

- Tras terminar el bachillerato, en Lugo, ¿a dónde se dirigió?

- Fuimos a Barcelona en donde destinaron a mi padre. Allí lo terminé, en el Instituto Balmes. El mejor profesor era el de literatura, don Guillermo Díaz Plaja. Yo disfrutaba en clase, tanto en matemáticas como en literatura. Cuando terminé la reválida, en el año 41, y me planteé el problema de elegir carrera, mi padre me dijo que podía hacer lo que me diera la gana, pero me aconsejó un mentor o preceptor, el doctor Roquer, un profesor de la Universidad Central quien me orientó y recomendó que estudiara o Arquitectura o Ingeniería de Caminos. Y decidí esto último. Mi padre consiguió el traslado y yo estudié en Madrid a partir de 1941. En dos cursos conseguí el ingreso. La carrera se desarrolló muy bien y acabé a los 23 años.


Mañana: (III) “Llegué a controlar 80.000 kilómetros de carreteras”.

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