jueves, 24 de marzo de 2011

Carlos Picornell Darder. (I) Nació y creció entre productos químicos-farmacéuticos.


Carlos Picornell conoce a fondo el mundo de las farmacias. No en vano nació en una de ellas, en Esporlas, un 13 de mayo de 1953 y, como hijo de farmacéutico, vivió su infancia entre las muestras y necesidades de una botica. Luego, por exigencias familiares, pasó a vivir en Palma de Mallorca hasta que, en septiembre de 1963, se trasladó con toda su familia a Madrid en donde tres de sus nueve hermanos cursarán Medicina y dos, Farmacia.

Responsable de una importante organización de empresas fabricantes de productos químico farmacéuticos en Madrid, Carlos Picornell se desplaza a menudo por todo el mundo. Durante tres años, viaja por Hong Kong y cuenta con actividades industriales de investigación y producción en Italia, Estados Unidos y España. Tiene siempre un pie puesto en Madrid y el otro en cualquier parte del globo al que da repetidas veces la vuelta. Pero sus mejores recuerdos siguen estando en Mallorca, en la que pasó íntegramente su infancia.

- ¿Recuerda el colegio en donde estudiara sus primeros años de bachillerato?

- Por supuesto. Era el Luis Vives, un colegio que permitía tener la mente abierta. Había en ese momento un grupo de profesores con formación europea de la Universidad de Lovaina que les dio mucho prestigio. Estudié allí tres años en los que disfruté de la educación que recibí. Era un colegio aconfesional y políglota que trataba de dar una cultura general. Admiraba su calidad de educación. Luego, pasé a los Agustinos, en Madrid, y el cambio me pareció muy brusco.

- ¿Sabía entonces lo que iba a ser de mayor?

- Tuve el ejemplo de mi padre, un farmacéutico que nos decía que no estudiáramos Farmacia porque era lo que más esclavizaba del mundo. Pero, como le veía ejercer su profesión con tanto gusto, me decía que sus consejos no cuadraban con lo que él hacía. En mi misma casa había casos un tanto extraños. Por ejemplo, la primera nevera que tuvimos, al final de los años cincuenta, no era para guardar los alimentos en ella, sino las substancias farmacéuticas que, con el calor, se podían estropear. Yo tuve la suerte de poder vivir aquella experiencia y la ilusión de la pequeña industria farmacéutica con la rebotica y todo eso.

- ¿A qué edad se vino usted a Madrid?

- A los doce años. Seguí estudiando el bachillerato y luego hice la carrera de Farmacia.

- ¿Su primer trabajo de farmacéutico?

- No fue en Madrid, sino en Barcelona. En una empresa que se estaba montando y que no se llegó a establecer por falta de capital. Luego, volví a Madrid y formé otra empresa con unos amigos que se llamaba Viplansa que todavía hoy funciona. Allí conocí a mi mujer, cuyo padre era socio mío. Yo era el único accionista que trabajaba en esa cooperativa de servicios en forma de sociedad anónima. Y, viendo que los socios no entendían el esfuerzo que se hacía, decidí separarme de ellos y vender las acciones. Después estuve en ISISA, empresa dedicada al comercio y aplicación de materiales complementarios para la industria. Más tarde, fui contratado en Chemo Ibérica S.A., en Madrid, como responsable comercial donde fui durante años el Director General y Presidente…

Próximamente: (II) “En un año, he llegado a dar cinco vueltas al mundo”.

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