viernes, 21 de enero de 2011

Concha García Camnpoy (y VI) “Ibiza, una isla que nunca abandonaré”.


- ¿Vuelve, de vez en cuando, a su isla?

- Ibiza es el lugar donde siempre vuelvo una y otra vez y que nunca voy a abandonar. Allí tengo una casita, mantengo los mismos amigos y un contacto permanente con todos ellos. Porque, cuando me vine a vivir a Madrid, pensaba que podía ser fácil olvidarme de aquello. Pero cuando ha ido pasando el tiempo, he ido necesitando más de la isla. No me gustaría vivir allí permanentemente, porque me gusta mucho esta actividad. Pero, desde luego, no la abandono.

- ¿Piensa volver algún día definitivamente allí?

- Creo que volveré temporadas más largas. Mi ilusión sería poder vivir la mitad del año aquí y la otra mitad allá. Me encantaría. Trabajar más sosegadamente y escribir más. Poder nutrirme en Madrid y poder hacer cosas en la isla.

- ¿Se acuerda del primer sueldo recibido cuando estaba en la isla? Si lo compara con el ganado en la actualidad ¿hay mucha diferencia?

- Mi primer sueldo no fue en periodismo sino en una agencia de viajes, a los 14 años. Me pagaban 3.500 pesetas. Y lo hacía, compaginando los estudios. Cuando entré en Radio Popular, creo recordar que eran unas 8.000 pesetas al mes. Comparado con lo que cobro hoy en día hay una diferencia abismal. Siempre he trabajado mucho, y, por lo menos, en dos sitios a la vez. Siempre corriendo y yendo a salto de mata. Lo mío ha sido un afán un poco desmesurado por hacer cosas. Es una cuestión de carácter. Y ahora me he obligado a hacer un solo trabajo porque esto me llena todas las horas del mundo.

- ¿No tiene miedo de que algún día llegue a pasar de moda, que a la gente ya no le interese tanto o que ya no la contraten?

- Soy consciente de que he ido pasando de moda poco a poco. No soy una persona que ahora esté de moda. Pero, al pasar el tiempo, vas dejando un poso de un trabajo que se ha ido proyectando. La Radio, durante tantos años, te cambia mucho. No es lo mismo que la Televisión. Ahora a lo que aspiro es a seguir trabajando pero a elegir las cosas y a no estar muy esclavizada. Valoro más tener más tiempo para mí. Es decir, que me voy haciendo a la idea de lo insignificante que soy en ese mundo. Eso me ha venido poco a poco. No digo que esté curada de todo ni de toda vanidad. Sin embargo, cada vez me importa menos.

- ¿Cómo y en dónde le gustaría morir?

- A mí me gustaría morir durmiendo, tranquilamente. No me importa demasiado dónde, pero sí que sea cerca de la gente a la que quiero. Y me gustaría hacerlo con la sensación de que he hecho las cosas que tenía que hacer en la vida. Cuando era jovencita, tenía mucho miedo y obsesión por la muerte. Ahora no lo tengo y me obsesiono más por la gente que pueda querer y se muere. Eso me da pánico. Y, sobre todo, me da mucho miedo el dolor. Pero la muerte en sí, no.

- ¿Desearía que le enterraran en un lugar determinado o que la incineraran?

- Preferiría esto último. Y que se guardaran mis cenizas en algún sitio, en contacto con el mar. Preferentemente, en Ibiza.

(Esta entrevista fue realizada en junio de 1998)

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