lunes, 7 de febrero de 2011

Vicente Torres Cirerol: (II) “Volar, volar y volar”.


El 3 de noviembre del1957, los rusos lanzaron el sputnik 2, en el que metieron a la perra Laika que murió en el viaje.

- ¿Cuántas horas de vuelo lleva usted como piloto aficionado?

- No lo sé, ya que dejé de anotarlo cuando me fui de Barcelona. Entonces tenía unas 200 horas. En mi trabajo en SITA he hecho muchos viajes. La primera vez que estuve en América volé en un Super Constelation, un avión de hélice, desde Madrid, e hicimos escala en las islas Azores. Tardamos doce o catorce horas, si no recuerdo mal. Hoy en día puedes hacerlo en siete horas. A "grosso modo”, tal vez haya llegado a las 2000 horas de vuelo

- ¿Nuca tuvo miedo de un accidente?

- La verdad es que no. Reconozco que siempre hay un riesgo pero es muy remoto.

- Usted siguió muy de cerca la ruta del Sputnik, el primer satélite artificial, lanzado por la URSS el 2 de agosto de 1957, capaz de vencer las leyes de la atracción terrestre y de colocarse en el espacio exterior.¿Cómo diablos se las ingenió para descubrir su ruta?

- No fue muy difícil. Los mismos rusos anunciaban los lugares y horas por donde pasaba. Yo me limité a estudiarlas detenidamente y escribí un artículo en el que describía el sistema utilizado que se publicó en “La Vanguardia” de Barcelona. En ninguna otra publicación se hizo anteriormente a dicha fecha. El satélite artificial empleó 95 minutos en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra, a una velocidad de 24.500 kilómetros por hora. Con mayor detalle, lo publiqué en noviembre del mismo año en la Revista Aeronáutica del Ministerio del Aire. Y ese mismo año recibí el premio al Mejor Artículo del Año.

- Por cierto que el Gobierno soviético, por medio de la agencia Tass, anunció el acontecimiento a bombo y platillo.

- Dijo que era “una contribución colosal a los tesoros de la ciencia y de la cultura”. Una manera sibilina de mostrar la superioridad del sistema socialista sobre el capitalista. No se olvide que acababa de empezar la carrera del espacio. Tres meses después, en el Sputnik II, colocaron en el espacio a la perra Laika y, cuatro años más tarde, metían a un hombre en la cápsula (Yuguri Gagarin). Consiguieron que otro saliera de ella y se diera un paseo espacial (Aleksei Leónov). Entretanto, los Estados Unidos lograban, el 1 de febrero de 1958, poner en órbita al Explorer I y la guerra fría llegó al espacio.

Mañana: (III) La vuelta al mundo en once días.

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