viernes, 18 de febrero de 2011

Elices Calafat: (VI) “Bucear es como estar en otro mundo”.


Detalle de un gusano marino, captado por Elices, en sus sumersiones menorquinas.

- Me decía usted que siempre le ha gustado volver a la isla en donde nació.

- Y vuelvo siempre que puedo, varias veces todos los años. Desde que acabé la carrera, no he faltado ningún año. Trato de agrupar varias fiestas y algún puente para viajar a Menorca. No voy de vacaciones, sino a vivir días de mi vida. Aprovecho que resido en el campo y que no tengo teléfono para escribir, preparar clases y, en fin, para trabajar con la calma que no tengo en Madrid. Además, desde que era estudiante, practico mi gran afición: la fotografía submarina. Todas las fotografías que ve en mi despacho las hice en los fondos de la costa menorquina. Tengo el Departamento colonizado con fotos submarinas.

- ¿En dónde se sumerge? ¿En los alrededores de Menorca?

- Como Menorca es pequeña, cuando sopla viento de Tramontana, puedo bucear en la costa sur y al revés. No tengo barca y me acerco a la costa en coche. Lo más pesado, a mi edad, es transportar todo el equipo –botellas, plomos, cámaras, focos– hasta la orilla. Una vez dentro del agua, es como estar en otro mundo. También tengo buenos amigos buceadores que me ayudan. Fotografío peces e invertebrados marinos que han servido para la Enciclopedia de Menorca, que dirige mi buen amigo José M. Vidal Hernández. La flora y fauna submarina se van degradando de año en año y las autoridades deberían tomarse más en serio su protección, como han hecho en Cataluña con las islas Medas, antes de que sea demasiado tarde. Con la moda del buceo, los turistas arrancan las pequeñas estalactitas en las cuevas sumergidas, haciendo un daño irreparable. En pocos años, he visto maravillosas cuevas completamente expoliadas y que nunca más volverán a ser como antes.

- ¿Es usted soltero o casado?

- Estoy casado y tengo tres hijas; dos, médicos y la tercera acabó Ingeniería de Telecomunicación y me ha dado tres nietas. Mi mujer es casi farmacéutica y casi menorquina. Aunque nació en Madrid, la familia de su madre es de raigambre menorquina. En Mahón vive mi madre y dos hermanas.

- ¿Nunca ha pensado en la posibilidad de ganar un Premio Nóbel de Materiales?

- Iba a ser difícil porque este premio no existe, como tampoco existe un Nóbel de Matemáticas.

Mañana, continuación (Y VII) “Me gustaría morir con las botas puestas”.

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