jueves, 3 de febrero de 2011

(IV) “Pese a la cantidad de títulos recibidos, concedidos, no aspiro a ellos”.


Con los compañeros del Colegio Mayor ´César Carlos´, de Madrid, en 1953, del que llegó a ser rector.

- Su historial es apabullante. Miembro de la Academia Portuguesa de Historia y Premio de Conferencias, Botón de Oro del Colegio Mayor César Carlos del que fue también rector, poseedor de la Orden del Mérito Civil, de la Orden de Alfonso X el Sabio... Me pregunto cuál es el título académico que todavía no ha podido conseguir.

- Quedan aún muchos. Pero yo soy espiritualmente modesto y no aspiro a ellos. Si los he cosechado han sido como obligaciones impuestas. Jamás he codiciado nada. Siempre me he encontrado más bien con obligaciones que a lo mejor no esperaba pero que tenía que asumir, como la primera que usted ha nombrado. La Academia Portuguesa de Historia es un reconocimiento que quisieron hacer en mi persona de la amistad entre España y Portugal. No lo atribuyo a méritos personales míos sino a una demostración de esta amistad.

-¿Lleva usted la cuenta de los libros escritos?

- No he escrito tantos. Quince o veinte. Porque la vida me ha exigido volcarme en cuestiones administrativas. En Salamanca fui secretario de Facultad; en Oviedo, administrador general y director del Instituto de Ciencias de la Educación; aquí, decano en Alcalá; luego he sido subdirector general de Centros Universitarios, Rector del Colegio Mayor César Carlos... Y todo eso significaba una cantidad de actividades puramente administrativas y burocráticas que me restaban sosiego para poder escribir más libros.

- Pero con su retiro, tendrá más tiempo para ello.

- Desde que me han jubilado, he publicado trece. La verdad es que ahora que tengo tiempo, puedo sacar el fruto de cosas acumuladas y que dormían esperando una oportunidad.

- Pero, dígame una cosa ¿se venden tantos mamotretos?

-No como los literarios. Son cuestiones que no manejo porque son propias de las editoriales. Yo entrego lo que me piden y no entro en lo demás. A veces tengo la satisfacción de oír que un libro mío es monumental u otras apreciaciones positivas y entusiastas. Lo que es impensable es que un libro científico pueda competir con las tiradas del Premio Planeta.

(Mañana: (y V) “La gente de poder económico no suele tener preocupaciones intelectuales.

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