martes, 12 de julio de 2011

Antonio Mesquida Obrador, presidente del Hogar Balear en Madrid.



Antonio Mesquida Obrador, nacido en Felanitx, en 1930, trabaja en el seno de una familia que vende libretas y blocs. En 1957, decide cambiar Mallorca por Madrid, en donde comienza a trabajar como director comercial en una empresa de arte sacro que era la más importante de Europa: Talleres de Arte Grande. El cambio operado es radical. A finales de los sesenta, se monta una empresa por su cuenta: una pequeña fábrica de restauración de imágenes y abre una tienda en la Calle Mayor. Se relaciona con arquitectos, con artesanos, con casas religiosas y obispos de todos los continentes. Y se dedica a restaurar iglesias –no en cuanto a arquitectura, sino a la decoración interior–, dispersas por todo el mundo.

- De Felanitxs –le recuerdo, rompiendo el hielo existente entre ambos –han salido mallorquines muy universales: Juan Estelrich, filósofo y ensayista de la primera mitad del siglo XX; el pintor Miguel Barceló; Sebastián Gayá Riera, el cura fundador de los cursillos de Cristiandad; el ciclista Guillermo Timoner; el ex rector de la Universidad, Nadal Batle...

- Y otros que se deja en el tintero. Hubo, por ejemplo, un felanitxer llamado Obrador que creo que fue médico de Isabel II. Y las hermanas Gayard, unas bordadoras que trabajaban para Palacio. Aparte de los libros que hablan de que Cristóbal Colón salió de Felanitx. De hecho, la primera isla que descubren en América es llamada San Salvador, no El Salvador.
Antonio Mesquida ha restaurado oratorios en Austria, en Inglaterra, en Irlanda, Francia, Italia, Holanda, Bélgica, en el Líbano, en los EEUU, en Australia, en Filipinas y en toda Sudamérica. Durante cuarenta años, ha trabajado en una iglesia, un oratorio o una capilla por mes. Se cultiva personalmente, gracias a su biblioteca personal, con más de tres mil libros de arte. Conserva el estilo universal y se adapta a cada país visitado. Se perfecciona en imágenes, retablos y en toda la decoración religiosa. Su casa, donde realizamos esta entrevista a finales de diciembre de 1997, es un museo de imágenes santas: esculturas y pinturas varias, columnas del siglo XV, manuscritos y cuatro mil libros de arte sacro. Antonio Mesquida es, desde hace unos años, es el presidente del Hogar Balear en Madrid.

- ¿En qué lugar de España ha restaurado usted más retablos?

- En todas partes. Va un poco por épocas. En Tenerife he llevado a cabo más de treinta. En cambio, en Mallorca, muy pocos. Quizás porque nadie es profeta en su tierra.

- Efectivamente, a usted le han entrevistado en el Observatore Romano y en Radio Vaticana, pero nunca en Mallorca. ¿Cómo es posible ser un hombre universalmente reconocido y apenas conocido en su propia tierra?

- Es que a la isla voy muy poco. Si fuera de Palma, tal vez se me conocerían más. Pero cuando voy a Mallorca, en el verano, apenas me muevo de Felanitx.

- Pese a haber recorrido medio mundo con el arte religioso ¿sigue sintiendo, a estas alturas de su vida, la atracción de la isla que un día dejó?

- La verdad es que ya llevo más tiempo aquí (en Madrid) que allí (en Mallorca). Por eso ya no me apasiona tanto esta atracción. Además, hay una cosa clarísima. Y es que ellos ven el mundo por un agujerito. Y tienen su terruño que defienden con uñas y dientes. Mientras que yo puedo pasar allí quince días o un mes, pero la verdad es que ya quedan muy pocos de mi edad con los que pueda encontrarme. Además, hablamos otro idioma y de otros temas. A ver si me explico. No es que no me atraiga, porque tengo allí a mi padre, con 95 años, y a mis hermanos. Pero claro, al cabo de un mes, siento la necesidad de volverme al mundo. Es como todo. Sin embargo, me encanta la isla. Por eso acepté ser presidente del Hogar Balear. Para que la isla no sea sólo sol y playa, hay que darle cierta categoría. Aunque, con el trabajo que tengo, me pregunto para qué me meto en embolados.

Antonio Mesquida Obrador(II) Hacer vírgenes y santos.

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