miércoles, 13 de julio de 2011

Antonio Mesquida Obrador (II) Hacer vírgenes y santos.



Planta de la Iglesia de San Francisco (Canarias) del siglo XVI, trabajada en parte por Antonio Mesquida.



- ¿Trabaja únicamente con madera o con otros materiales?

- Con todo, pero la mayoría mi obra es con madera. Con piedra hago algo, pero poca cosa.

- ¿Qué material le parece más digno para trabajar?

- Cualquiera, si se usa bien. Incluso el material moderno. La resina, por ejemplo, es algo muy bueno, si modelas bien. Pero, lo más noble parece ser la madera.

- Y también lo más perecedero.

- Eso no... Otros materiales, como la misma piedra que está en la calle, se deterioran por la polución. Hay cantidad de enfermedades como la aluminosis o los óxidos que atacan las obras de arte. Y hasta que no pasan 200 ó 300 años no se sabe los resultados. Pero la madera puede durar miles de años.

- Los santos con los que trabaja parecen ser parte de su familia…

- Para mí santo no es sólo quien está en el altar. Toda persona que es hijo de Dios es santo o es llamado a serlo. Cualquier persona que hace las cosas bien hechas y es hija de Dios, tiene trascendencia o sabe que Él existe, puede serlo.

- Pero usted no modela cualquier persona.

- Podría modelarla. Porque todas tienen alma y son materia y espíritu. Y la Iglesia es toda una comunión de gentes, de cosas, de personas. La naturaleza, el hombre, todo eso es muy bonito.

- ¿Por qué para rezar a un santo los católicos necesitan de una estatua?

- Hace muchos años, en un convento de dominicos, el padre superior me dijo que rezaba igual ante una pared desnuda que ante una imagen. Le dije que ellos eran teólogos y que casi eran más espíritu que materia. En cambio yo, más materia que espíritu, necesitaba una imagen para dirigirme a lo que representaba. Cuando se ama a una madre o a una novia, se tiende a besarla y hacerle un arrumaco. Tú no acaricias a una pintura ni a una fotografía cualquiera, sino a una imagen que es como tú. Las imágenes no son para adorarlas, sino para venerarlas, para pedirle favores y para pensar en lo que representan.

- ¿Cuáles son en su taller las piezas más demandadas? ¿Las vírgenes, los santos, las santas, las beatas, los Cristos?

- La Virgen y la imagen de Cristo. Después, cada uno quiere su santito en casa. Pero Cristo es la figura central. El Espíritu Santo, que se ha ido volando, está muy abandonado...

- No sólo muy abandonado sino que ustedes, los artistas, no lo suelen reflejar en sus obras de arte.

- Se pone en muchos sitios en forma de paloma, o en forma de las tres figuras de Cristo, o en forma de lengua de fuego.

- ¿Qué prefiere trabajar: un santo, una santa, un niño Jesús, un pastor, un beato o un diablo?

- Al diablo sólo lo represento aplastado por San Miguel. Pero el personaje que prefiero es quizás la Virgen. Porque es femenina y madre. Es la que te lleva. Como dice Escrivá de Balaguer: A Jesús se va y se vuelve por María.

- Cuántas imágenes han salido de su taller a lo largo de 40 años?

- No lo sé. Miles. A lo mejor un día lo calculo.

- ¿Cuántas por mes?

- Uno puede hacer diez imágenes de un metro cincuenta al año. Pero, hoy en día, con las máquinas esas que te las copian... Son miles.

- ¿Hay que tener fe para dedicarse al arte sacro?

- Yo creo que sí. Sin ella, no se puede ser buen escultor religioso. Se puede ser un gran escultor, pero, si te falta la fe, no puedes plasmar lo que no sientes. Por eso hoy en día muchas imágenes de la Virgen de gente que no tienen fe son buenas pero, como no tienen fe, son imágenes a quienes no se les reza porque les falta el alma.

Mañana: (III) Esculpir un santo o un diablo.

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