viernes, 29 de abril de 2011

Inés Picornell. (y IV) “Algún día, regresaré definitivamente a Mallorca”


Foto en el Laboratorio de Neurofisiología del Hospital Universitario de Mósstoles, 2010. (Inés, la tercera de la izquierda)




- ¿Disfruta usted tanto trabajando como descansando?

- A mí me gusta todo. Como persona muy activa, me gusta hacer siempre cosas.

- ¿Y qué hace cuando está de vacaciones?

- Me dedico a la familia y a los amigos, en general. Voy a la playa, de paseo, a recoger la fruta del jardín: manzanas, peras, melones, sandías... Es un poco una fiesta.

- ¿Y en las horas de ocio?

- Me gusta mucho el teatro y el ballet. A mí la música me gusta sobre todo con movimiento. Hago deporte como gimnasia, baloncesto... En mi juventud, fui jugadora de baloncesto. Y me gustaba mucho el ballet. Ahora, ya no tengo tiempo de todo eso. Me gusta el campo, el pueblo, pero también la ciudad.

- ¿Es soltera porque no ha tenido más remedio o porque le ha dado la gana?

- Porque no he encontrado mi “príncipe azul”... Ja, ja, ja... Es verdad. Y me gustaría encontrarlo.

- No hay que perder nunca las esperanzas.

- Como secretaria del Consejo Nacional de Especialidades Médicas, destaco un poco por el sexo y por la edad. Quiero decir que la mayoría son varones y de más edad. Un día, sorprendida en un atasco, llegué tarde a una reunión. Al entrar, me di cuenta de que todo eran mujeres que me habían estado esperando. Algo rarísimo. Una de ellas, mayor pero de muy buen aspecto, me espetó: “Oye, Inés ¿Tú eres soltera?”. Le contesté: “Sí, y no tengo a nadie que me quiera”. “Ay, Inés –me comentó–, no digas eso. El problema es que tú vales demasiado y ya es difícil encontrar a uno que esté a tu nivel”. “Qué cosa más bonita me has dicho, Matilde”, le contesté. Luego, me di cuenta de que todas éramos solteras, incluso ella. Pero había una, pequeñita y un poco arrugadita que parecía la vieja del grupo. “La verdad –dijo ella en un tono lastimero y casi disculpándose–, es que yo estoy casada y soy muy feliz...”. El comentario me dio una risa que no podía parar.

- ¿Piensa volver un día definitivamente a la isla?

- He tenido alguna opción de volver, pero todavía no lo he hecho. Tengo tantas cosas empezadas aquí, que siempre postergo mi regreso. Pero llegará el momento en que vaya allá.

- ¿En dónde le gustaría morirse: en su isla o fuera de ella?

- A mí ni me gusta ni me gustaría morirme. Pero no sé cómo hacerlo. En todo caso, preferiría que me enterraran en Mallorca, claro.

- ¿Y no quiere que la incineren?

- No. Es como si ya no existiera nada de ti.

Próximamente: Margarita Retuerto Buades.

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