jueves, 9 de junio de 2011

Victoriano López-Pinto (II) Producir, vender, competir.

" Seat 600", el primer carro de las familias españolas.




La ciudad malagueña de Fuengirola cuenta con el primer monumento de España dedicado al Seat o Fiat 600. La escultura, de tamaño natural, se inauguró el 22 de junio del 2008, en homenaje al popular vehículo. “Creo que es un homenaje muy oportuno, ya que el Seat 600 fue el primer carro de muchas familias españolas y está muy ligado a los primeros pasos de Fuengirola como municipio turístico. Muchos de nuestros primeros veraneantes vinieron en este vehículo”, señaló la entonces alcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña. No obstante, la inauguración del monumento llegaba a contrapelo de una crisis financiera mundial que acababa de desencadenarse. Diez años antes, entrevistábamos a Victoriano López-Pinto, preguntándole por el cambio cualitativo en la renta per cápita vivido en España en los años sesenta. Victoriano nos hizo entonces un retrato de lo vivido por él, cuando el español se subió al Seat 600, carro del desarrollo. Y nos contaba:

- Antes, el peso del sector agrario era muy grande, mientras que el del sector industrial era pequeño y el de los servicios, pequeñísimo. Hoy, a finales de siglo, y principios de uno nuevo, mientras que el del sector agrario es muy pequeño y el del industrial también ha disminuido, el de los servicios ha crecido mucho. Y uno de los principales protagonistas en el crecimiento del sector industrial ha sido el INI que ha sido el gran lanzador industrial de España. Eso era normal en una época determinada en la que la economía no estaba, como ahora, globalizada. El primer problema fue producir; el segundo, distribuir y vender, y el último, competir. Cada tiempo ha tenido su protagonista. Todos recordamos, por ejemplo, el primer Seiscientos. Pero mal hubiéramos podido llegar a esta situación si no hubiéramos tenido durante muchos años un buen sector primario, agrícola, que nos permitió, posteriormente, una buena industria y ahora unos servicios más o menos competitivos.

- El último cambio parece ser el de las privatizaciones. ¿Dónde se halla el límite de las mismas?

- En estos momentos no ha lugar tener un sector industrial fuerte, a no ser que tenga unas ventajas estratégicas claras. Y lo normal es que se adelgace el sector público y que haya privatizaciones. Este es un proceso irreversible. El problema es dónde se para la privatización. ¿Qué es lo que tiene que quedar en poder del Estado? Yo no soy partidario de un sector público gordo, deforme y no sometido a régimen. Pero, siempre que sea eficaz para la colectividad, no me importa que sea grande. Lo que ocurre es que hay cosas públicas que son absolutamente ilógicas y tienen que privatizarse. A tiempos nuevos hay que poner soluciones nuevas. Durante muchos años, hemos estado en una campana de cristal autárquica, desde el punto de vista económico. Casi todo lo que consumíamos de bienes y servicios era producto nacional. Luego empezamos a abrirnos. Y el peso de la exportación e importación fue teniendo cada vez más importancia. Hay un salto cualitativo enorme que se produce con motivo de la integración de España en la Comunidad Económica Europea. Desde entonces, los parámetros han cambiado.

- ¿En qué ocupó la última fase de su vida?

- Pasada la época de las sociedades de desarrollo internacional, potencié el capital en las actividades de capital riesgo. Era el capital de acompañamiento, que entra en actividades que tengan potencialidad de desarrollo. No en un capital de mantenimiento estable, sino en el que va buscando sobre todo plusvalías. Creamos la Asociación Española de Capital riesgo que hoy en día es una actividad financiera completamente tipificada y en funcionamiento. Las grandes sociedades de capital riesgo del mundo tienen sus filiales en España.

Mañana: Victoriano López-Pinto. (y III) “Hubiera preferido ser poeta a economista.

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