lunes, 20 de junio de 2011

Mateo Bosch. (II) Director General de Eurobilding, en Madrid



- Curiosamente, usted jamás siguió los estudios de Director de Hotel.

- En ese tiempo, ya existían las Escuelas de Hostelería suizas y alemanas. Eran muy caras y cualquiera no podía acceder. No obstante, tuve la suerte de contar con el valioso apoyo de todos mis anteriores directores que me permitieron pasar épocas de prácticas en el extranjero, además de concederme las horas libres necesarias para estudiar idiomas y completar mi formación, trabajando, por supuesto, de 12 a 14 horas diarias.

- ¿Qué pasó luego?

- Que un financiero catalán me llamó para ofrecerme un proyecto en Madrid que sería el Eurobuilding. Yo estaba, en la época, muy motivado. Recuerdo que uno de los motivos principales de nuestra toma de decisión de trasladarme a Madrid fueron los cuatro niños, ya que, en el año 68, Marbella era todavía un desierto comparado con lo que es hoy. Apenas había escuelas primarias y nuestros hijos no contaban con la formación adecuada. Tardamos más de un año en decidirnos y, sólo después de muchas reflexiones y un serio planteamiento de futuro, terminé por aceptar el puesto de director general de la sociedad para el desarrollo del todavía hoy famoso complejo hotelero, lo que fue un reto muy importante que culminó de forma exitosa. Mi mujer y yo teníamos muy claro que, si el proyecto fracasaba, regresábamos a Mallorca. La isla pesaba y tiraba mucho de nosotros. Tenía, además, la suerte, de que algunos empresarios amigos mallorquines querían que colaborase con ellos. De hecho, lo hice en algún proyecto y sigo con ellos con las grandes ventajas que representa tener que visitar nuestras maravillosa isla con frecuencia.

- ¿Usted no parece conocer el verbo fracasar?

- No tengo en la conciencia ningún fracaso profesional importante. En el camino, vas aprendiendo a andar. He vivido problemas y situaciones que hoy, con más experiencia, trataría de distinta manera, pero siempre con el mismo fondo y la misma conciencia. La experiencia es lo que nos da la luz y la seguridad en las decisiones. Entiendo que cualquier responsable, como humano, puede equivocarse en algún tema profesional o de negocios, pero el fracaso es algo que un profesional no puede permitirse. La voluntad, el espíritu de sacrificio y de lucha para vencer obstáculos y evitar tropiezos, son valores básicos para conseguir llegar a las metas que uno se proponga, sano y salvo.

- ¿Cuánto tiempo estuvo en el Eurobuilding?

- En la primera etapa, existía por ambas partes un compromiso firme para dos años, pero luego fue prologándose hasta una duración total de dieciséis.

- ¿Cuál es el secreto del éxito hotelero?

- En mi vida profesional, siempre ha prevalecido un mismo criterio en cuanto a fórmulas de éxito: la calidad, un servicio profesionalizado y adecuado a cada segmento de demanda, y un logro de satisfacción plena por parte de los clientes y consumidores. Ello crea fidelidad y negocio, y, por lo tanto, también éxito. Pero, lo más importante es saber rodearse de un equipo humano adecuado, conseguir que se sienta implicado, aprender constantemente de nuestros errores y aplicar fórmulas nuevas exitosas. El equipo directivo es pieza clave en todo negocio, ya que los hoteles no son como la gente suele imaginarlos desde fuera, ni siquiera como el cliente los imagina desde dentro. Los hoteles influyen, como es lógico, en el consumidor. Famosas novelas o películas de Mac Dermond enseñan bonitas y divertidas historias, cuyos protagonistas son siempre, como es lógico, los clientes o las relaciones con ellos de los directores y sus colaboradores. En realidad, se trata de negocios difíciles, basados en organizaciones humanas de servicios con sus ilusiones y sus problemas. La hostelería es hoy una industria de prestación de servicios muy diversos y a muchos niveles diferentes que requiere de una formación sólida, puesta en personas con mucho entusiasmo y vocación de servicio. Un director hoy y, sobre todo, para el futuro más inmediato, no sólo requiere de una formación técnica y académica adecuada, sino que debe poseer las cualidades mínimas de liderazgo reconocido por sus colaboradores para conseguir el mayor grado de motivación y vocación por el oficio, y conseguir unos resultados económicos adecuados a la inversión de su negocio. Sólo ello le puede avalar como tal ante cualquier colectivo empresarial.

Mañana: Mateo Bosch. (III) En el Grupo Sol y en el Meliá Avenida.

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