domingo, 19 de junio de 2011

Mateo Bosch Salas. Fue el director más joven de un hotel de cinco estrellas




Es oriundo de Esporlas, un pueblo que fue muy industrial y algo conflictivo durante la Guerra Civil. Nace el 12 de diciembre de 1933 y, casualmente, no pudieron sacarle de casa para bautizarlo en la fecha prevista porque, excepcionalmente, había caído un metro de nieve y no se podía andar por las calles. Es el mayor de tres hermanos, uno de los cuales murió con apenas cuatro años. Su padre, encargado de materias primas de una fábrica textil, era hermano de Francisco Bosch, quien fuera famoso barítono.

Estudia Comercio y comienza a trabajar de aprendiz en el Hotel Alcina, situado en plena Bahía de Palma. A lo largo de su amplia experiencia en hostelería, no conoce en ningún momento el fracaso empresarial. A los 28 años, (en 1961), es el máximo responsable del Hotel Nevada Palace de Granada, de cinco estrellas, el director más joven de España en un establecimiento de esta categoría. Dicho Hotel, junto con el Bahía Palace, en Palma de Mallorca, y el Córdoba Palace, en Córdoba, además del Motel El Hidalgo, en Valdepeñas, fueron los primeros eslabones de la hoy mundialmente famosa marca Meliá.

En el año 1964, es nombrado Director Gerente del Meliá Don Pepe, en Marbella, y, cinco años después, se traslada a Madrid para crear, entre l969 y 1972, el gran complejo hotelero Eurobuilding. Dieciséis años después, entra a formar parte del equipo ejecutivo del Grupo Sol, que unos años después compra los Hoteles Meliá. En el momento de entrevistarlo, en el 2001, colabora con el Meliá Avenida América, la primera propiedad franquiciada por Sol-Meliá. Mateo Bosch lleva treinta y seis años en Madrid, ciudad que confiesa no conocer por falta de tiempo, pero es un isleño que ha viajado por todo el mundo. Comenzamos por su infancia.

- ¿Cómo se desarrolló su infancia en Esporlas?

- A los siete años empecé a ayudar a mis padres en las tareas de una huerta que cuidaba la familia. Mi padre se levantaba a las cinco de la mañana para trabajar en ella, antes de entrar en su fábrica, cuya sirena sonaba a las siete. Mis primeros pasos fueron con las monjas. Luego, pasé a la escuela pública. Mis padres me pagaban clases particulares de matemáticas, música y otras. A partir de los diez años, ingresé en el Colegio de La Salle de Palma para estudiar Comercio. Durante cinco años, hice el recorrido de Esporlas a Palma y viceversa en bicicleta. Éramos tres o cuatro compañeros que pedaleábamos cada mañana dieciséis kilómetros durante casi una hora, y regresábamos por la tarde. El autobús de línea no coincidía con nuestros horarios y, además, era muy caro para nosotros.

- A los quince años ya trabajaba. ¿Por qué razón empezó tan pronto?

- Porque no era muy buen estudiante y porque las circunstancias económicas de aquella época no daban para más. Tenía familiares trabajando en hostelería y, gracias a uno de ellos, mi tío Antonio, tuve la oportunidad de formar parte de la plantilla del Hotel Alcina. Era el 10 de agosto de 1949. El Alcina, además del Mediterráneo y del Victoria, eran en aquellos años los hoteles emblemáticos de la Bahía de Palma; los tres, juntamente con el Alhambra, el Príncipe Alfonso y el Formentor, fueron las verdaderas cunas de formación de grandes profesionales isleños. Luego, entre los años 1952 y 1955, empezó el boom turístico.

- ¿Y su Servicio Militar?

- Lo hice como voluntario. Ello me obligaba a permanecer tres años en filas, pero me permitía seguir trabajando por las tardes. Mi destino durante dichos años fue de mecanógrafo del secretario particular del Capitán General, que en aquellas fechas era el General Castejón. Fueron tres años de verdadero esfuerzo y sacrificio, pero, gracias a ello, pude comprarme una motocicleta que me permitía moverme, naturalmente, con más rapidez que en bicicleta.

- ¿Cuál fue su primer trabajo?

- Fregaba vasos a mano –no había máquinas– en el Restaurante del Alcina. Permanecí ocho años en este hotel, saliendo con un certificado que me llenaba de satisfacción, y que acreditaba mi permanencia en ese establecimiento con la categoría de secretario adjunto a la dirección. Mi verdadero trabajo era escribir y ocuparme de toda la correspondencia en varios idiomas, tanto de clientes como de agencias de viaje, y era el responsable de reservas y ventas, lo que equivaldría hoy a una categoría de director comercial.

- A los ocho años, cambia usted de hotel y de ambiente.

- Efectivamente, recién terminado el Bahía Palace, al que luego se le llamó Meliá-Mallorca, embrión de lujo de los Meliá de hoy, fui llamado para un puesto de recepcionista que acepté sin dudarlo. A los pocos meses, me nombraron jefe de recepción y subdirector. Fue realmente mi cuna de aprendizaje como director bajo la tutela de Enrique Cabré, un hombre que todavía hoy admiro, un enamorado de la Isla, formado en Alemania. Sus íntimos le llamaban Herr. Tuve luego otros directores que me apoyaron y me ayudaron a consolidar mis conocimientos y mi formación.

- ¿Se había casado ya?

- En Inca, poco antes. Mis suegros eran industriales del calzado, y recuerdo que se llevaron un disgusto cuando fui nombrado director Gerente, en Granada, puesto que ello suponía un alejamiento de su hija y su primer nieto. Ellos, como es natural, lucharon para evitarlo hasta ofrecernos llevar el negocio en Inca, pero yo era hotelero de vocación y para todo. Mi mujer, además, apoyaba nuestro proyecto común. Después de Granada y, en 1964, tuve el privilegio de ser nombrado gerente de un flamante hotel del gran lujo de la época, famoso todavía hoy en el mundo entero, llamado Don Pepe de Marbella, en honor de Don Pepe Meliá, gran pionero del turismo español de calidad

- Y entretanto, usted tuvo hasta cuatro hijos.

- El mayor es economista y está trabajando en banca. El segundo, desgraciadamente, murió con 18 años. El tercero es hotelero y acaba de regresar, para un nuevo destino, después de tres años en Asia con el Grupo Sol-Meliá. El cuarto, también economista y especialista en Marketing, trabaja en una de las primeras marcas del automóvil.

Mañana: Mateo Bosch. (II) Director General de Eurobilding, en Madrid

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