sábado, 7 de mayo de 2011

Margarita Retuerto (y V). Acunada por la Balanguera.





Una calle de Palma de Mallorca recuerda el nombre de la jurista.




- ¿Habla usted el mallorquín?

- A mí me acunaron con la Balanguera cuando era pequeña. Lo entiendo perfectamente, pero lo hablo mal porque tengo poca práctica. Casi diría que lo asesino, hablando, pero no puedo dejar de hacerlo cuando estoy en mi tierra. Me costaría poco ponerme al día.

- Y le gusta volver a la isla de vez en cuando.

- De corazón nunca me he ido, y la realidad es que siempre vuelvo. Mis raíces están en las Baleares. Es como los versos de Kavafis, un viaje a Ítaca a través del Mediterráneo, mar de culturas que une más que desune. No sé si el viaje será corto o largo. Pero para mí ha sido y es apasionante. La experiencia de mi vida, intensa y yo diría que privilegiada. Cuando vuelva a Ítaca, que es mi destino, habré dejado muchas cosas por el camino. Pero me reconocerán, porque este barco, mi vida, tienen bandera y denominación isleña y dirán lo mismo que cuando me nombraron mallorquina del año: Es nostra... En todo caso, cuando vuelva, me iré a Ca'n Joan de S'Aigo a tomarme unas ensaimadas.

- ¿En dónde le gustaría ser enterrada o incinerada?

- Nunca estaré preparada para morirme. Pero, en el pequeño cementerio de Génova están mis familiares más queridos. Como mi voluntad es que me incineren, que los que me quieren hagan con mis cenizas lo que crean oportuno. Seguro que ellos sabrán interpretar mis sentimientos.

Esta entrevista fue realizada en junio de 1998. En julio de 2001, Margarita Reuerto cesó como vocal del CGPJ, al cumplirse los cinco años de mandato, y se personó como acusación particular en la causa abierta en la presunta estafa cometida en la agencia de valores Gescartera, donde había invertido la indemnización del seguro médico de su marido, quien muriera de alzheimer. A finales del 2002, abandona el Consejo General del Poder Judicial y acepta el cargo de Defensora del Paciente de la Comunidad de Madrid. El 3 de diciembre del 2005, muere, tras una larga enfermedad de cáncer.

Experta en Derechos Humanos, participó en numerosos congresos y seminarios en el marco de las Naciones Unidas, el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo y la Conferencia Europea de Cooperación y Seguridad. Perteneció al Comité Español contra el Racismo y el Comité Nacional del 50 aniversario de la declaración de los Derechos Humanos, en representación del Consejo General del Poder Judicial. Además, poseía condecoraciones como la medalla de Oro de la Cruz Roja, por su labor en extranjería y asilo, y la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort.

También era vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer. Una enfermedad que conocía de cerca, ya que su marido falleció tras habérsela diagnosticado con sólo 56 años. Ello le llevó a publicar el libro "Mi vida junto a un enfermo de Alzheimer". En esta obra compartía sus vivencias, los conocimientos que la práctica y otras personas le habían enseñado y los problemas éticos que se le plantearan como cuidadora.

Autora de numerosos estudios y artículos especializados sobre Derecho Administrativo, Internacional, Derechos Humanos, Derecho Comunitario, etcétera, impartió cursos de postgrado en distintas instituciones académicas. Poseía también diversas condecoraciones. Madre de tres hijos, fue nombrada la primera Defensora del Paciente de la Comunidad de Madrid el 7 de noviembre de 2002.

Fue miembro de diversas fundaciones: Aequitas, Fundación Directa, Associación Florència, FEDEPE (Federació Espanyola de Dones Empresàries, Executives i Emprenedores), Fundació Maria Wolf (dedicada a la enfermedad de l’Alzheimer), Associació Espanyola de Dones Advocades i EWLA (European Women Lawyers Association). El 2006 recibió a título póstumo el Premio Ramón Llull.

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