domingo, 22 de mayo de 2011

Bernardo Rabassa. (III). Un liberal cien por cien.

V Congreso del Partido Liberal (1983), con la gaviota creada por B. Rabassa en su partido. Hoy, la famosa gaviota es la del PP.




En mayo del mismo año, B. Rabassa preside la presidencia del PL.



- En la democracia, con el duque de Maura, Durán y otros, fundan ustedes el Partido Liberal de Mallorca ¿Cómo vivió esta experiencia?

- Desde el año 68, estuve en la lucha contra el franquismo. En 1972, fundamos el “Club 1980”, un club de reflexión en el que estaban metidos personajes como Paulino Garagorri, Paco Fernández Ordóñez, Enrique Larroque, el mismo Ramiro Péreez Maura y otras gentes, desde la social democracia al liberalismo. De este club nació, en 1974, la Agrupación Liberal Democrática, la primera organización política que se presenta como tal aún en vida de Franco. Después, sale también el Club Liberal, con Joaquín Garrigues, y hay un movimiento más de tipo liberal que lo preside Satrústegui. Los tres nos movemos antes de llegar la transición. Y, en 1976, creamos el Partido Liberal cuyo secretario general era yo. Una evaluación mía de lo que eran las posibilidades del mercado político me lleva a la idea de lanzar el Centro Democrático que se patentiza, en abril de ese mismo año, por parte de Enrique Larroque. Fui el primer presidente de organización. Presenté este partido, que financié de mi bolsillo, en el teatro Principal de Alicante. Pertenecíamos a la Platajunta, elaboramos todo el pacto de la oposición y participamos en los llamados Documentos Ollero que fueron los que relacionaron la Corona con la oposición democrática. Todo ello permitió la amnistía a presos políticos y los famosos Pactos de la Moncloa. El presidente era José María de Areilza, pero estábamos en conversación con Suárez para que lo presidiera él. Luego, al entrar éste, cambió la estructura del Centro y los Liberales, en las elecciones del 77, decidimos no ir, salvo algunas excepciones. La invasión de los azules no nos parecía suficientemente democrática. No estábamos de acuerdo con la estructura de partido único que quería darle Adolfo Suárez, sino que queríamos tener nuestros partidos claramente diferenciados entre social demócratas, liberales y democristianos. Suárez no quiso y puso la U al C. D., formando la UCD.

- Pero, en 1979, se presentan ustedes a las elecciones generales.

- Efectivamente, nos presentamos como independientes. Fui candidato número uno por Madrid pero sólo conseguimos 90.000 votos y nos dimos un zapatazo mortal. Ya sabía que había una confusión enorme en torno al término liberal, considerado por unos de izquierdista y por otros de derechista. En estos momentos, había en España un problema alarmante de incultura política. Por mi parte, me busqué una relación con Joaquín Garrigues y creamos la operación de los Clubs Liberales, entre los cuales se creó el de Palma de Mallorca. Yo era, entonces, el representante en España de la Internacional Liberal. Es el momento en que Joaquín enferma de leucemia. Curiosamente, me despido de él un día antes de irme de vacaciones a Cuba, manteniendo con él una conversación política. Dos días después, moría.

- En resumen, que su grupo se quedó huérfano.

- Así es. Y nos dedicamos a buscar un autor para lanzarlo en la política. Este fue Antonio Garrigues. Luego, creamos la operación Club Liberales, ya más amplia, en donde entró Eduardo Punset, Merigó y otros. Esa operación, el Club se transforma en el Partido Demócrata Liberal y, por un error, se va a las elecciones municipales de Madrid y se pierden. Incluso habíamos negociado con la UCD, en el momento en que se produce la debacle, la posibilidad de ir juntos, dándole forma liberal a este partido. Todo se estropea y nos quedamos colgados hasta que aparece la operación reformista a la que los Liberales nos sumamos. Fui secretario Federal con Miguel Roca y ahí experimentamos otro patinazo. Nadie entiende nada y, al final, llega el fracaso. Luego pasamos a una actitud de stand by en la que yo presido la Asociación Jovellanos y la Fundación Foro. De hecho, trabajamos, uniendo fundaciones y asociaciones para que las Sociedades Liberales se mantengan en España.

Mañana: (IV) Un republicano nato.

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