martes, 3 de mayo de 2011

Margarita Retuerto Buades, ex Defensora del Pueblo y ex vocal del Consejo General del Poder Judicial

Margarita Retuerto, vocal del CGPJ en el momento de esta entrevista.



Para algunas mujeres, la edad es como un secreto de Estado. Margarita Retuerto nos confesó que nació hace siglos, es decir, el 10 de noviembre de 1944, en Palma de Mallorca. Hija de un teniente general del arma de Aviación, Margarita fue bautizada en la Catedral. La casa de Palma en Es Carrer de Palau y la Casa de Son Matet, en Cala Major, son dos referentes para ella.

Estudia derecho con ilustres profesores, entre otros, con Enrique Tierno Galván y con Joaquín Ruiz Giménez, siendo elegida, en 1983, adjunto al Defensor del Pueblo, institución en la que permanece durante catorce años, los dos últimos como Defensora del Pueblo en funciones. En el momento de la entrevista, al final de la década de los noventa, era Vocal del Consejo General del Poder Judicial y una defensora ardiente de los derechos de la mujer.

-¿Siguió usted, como hija que es de padre vallisoletano y de madre mallorquina de pura cepa, la tradición familiar mallorquina?

- Soy la mayor de una familia de cinco hermanas y un chico. Y la primera de una saga de unos setenta y tantos primos hermanos. Mi madre, Margarita Buades, es también la decana. Tengo, a la vez, tres hijos, aunque fueron cuatro. Se llaman Gonzalo y Alfonso, nombres castellanos de raíz goda, en honor a mi padre. Al contrario de las chicas, Margarida y María de Lluch que son auténticos nombres mallorquines.

- ¿Qué recuerdos guarda de su infancia?

- Me acuerdo de mi bisabuela, Catalina. Tenía yo dos años y ella iba vestida con la falda larga negra y el pelo recogido en coleta. Vivía en Inca. Me acuerdo también de la casa de Palma, de los traslados en el verano a casa de mis abuelos, en Son Matet, en donde pasaba grandes temporadas. Hay otros dos recuerdos que tienen una impronta para mí: una tarta y una casa. En un homenaje que le hicieron a mi abuelo, Don Toni, que fue presidente del Mallorca, le regalaron una tarta de guirlache que me llegaba a la altura de la nariz. Era para mí la maravilla de las maravillas. El otro es la casa de Palma. De niña, mi habitación daba a un patio interior precioso del que se veía las torres de la Seu y la Almudaina. Debí de beber algo que me cayó mal y, estando en la cama, veía el movimiento de las palmeras y oía el sonido de las campanas. Me acuerdo también de las idas a Lluch, donde mi abuelo se encerraba temporadas a descansar, de las excursiones a la montaña, al Torrent de Pareis, etcétera. Son imágenes que no se pueden borrar.

- Usted nació en Palma, cuando su padre estaba destinado en León ¿En donde cursó sus estudios?

- Por toda España. De hecho, mi padre nunca estuvo destinado en Palma, y seguíamos su carrera. Los primeros estudios los hice en Madrid; el bachillerato, en Valencia; la Universidad, en Salamanca; el último año de Derecho, en Madrid, en donde me casé con un piloto, hoy en las Líneas Aéreas.

- ¿Fue buena estudiante?

- Siempre lo fui. No debí hacerlo mal cuando, en los primeros años de carrera en Badajoz, donde estudiaba por motivos familiares, tenía como profesor al Secretario de la Audiencia. Como cantaba bien los temas, algunos magistrados venían a escucharme, entre ellos su Presidente, Sánchez Valverde... Es curioso. Lo recordaba hace poco con su hijo, también magistrado, hoy Presidente de otra Audiencia de Andalucía. Terminé la carrera en Madrid sin ningún problema. Tuve la suerte de tener grandes maestros: don Enrique Tierno Galván, doña Gloria Begué, don Diego Espín, don Joaquín Ruiz Giménez... Este último, persona clave en mi formación jurídica y humana. Yo lo considero mi maestro.

Mañana: Margarita Retuerto (II). Defensora del Pueblo en funciones.

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