lunes, 9 de mayo de 2011

Juan Santamaría Mir. Ex comerciante, ex aventurero, ex presentador de televisión, cocinero y actor .




Ha sido de todo en su vida: comerciante, aventurero, presentador de televisión, cocinero, actor… Un totun revolútum que Juan Santamaría supo condimentar con maestría a su debido tiempo. Desde muy pequeño le gustó el comercio, el trueque y la aventura. Nacido en Palma el 25 de octubre de 1942, el viento parecía soplar a su favor hasta que, en 1976, rompía con todo, incluido su matrimonio, y se plantaba en Madrid, donde volvía a empezar de cero. Se relacionó con el mundillo del teatro, la radio, el doblaje, el cine y la televisión. Fue el primer mallorquín que presentó un programa nacional televisivo: “625 líneas”, de José Antonio Plaza, y el primero que introdujo el “Informativo Balear” en Televisión Española, cuando se empezó a emitir desde Madrid. Formó parte de los periodistas televisivos aparcados en “los pasillos” por el poder socialista. Hasta que, en 1986, abría en Pozuelo el primer local en donde preparaba paellas para llevar. Y más tarde, tras varios fracasos empresariales, montó su propio restaurante y sacó la patente de sus “paellas multisabor”, con varios compartimentos estancos. Pero, antes de continuar con esta entrevista, realizada en el 2000, comencemos por el principio

- Me pregunto cómo fue su infancia.

- Normal. Estudié mi bachillerato en el Colegio de los Jesuitas de Montesión. Mi padre era un industrial catalán; mi madre, una mallorquina. Pasamos las dificultades normales de aquella época. En mi primera Comunión fui vestido de marinerito. Mi primer traje largo fue uno de mi padre al que se le había dado la vuelta. Nadábamos en Porto Pí y era muy aficionado a la pesca. Desde muy pequeño, me gustó el comercio, el trueque, la aventura, y conocí la cultura del pelotazo en pequeñas historias. Yo he hecho contrabando de tabaco y he traído mecheros a España. No creía mucho en los estudios y la verdad es que hoy lo lamento. Pero bueno, me he espabilado en la vida y he salido adelante.

- ¿Cuándo empezó a trabajar?

- A los 16 años, como agente comercial. A los 22, me casé por primera vez y, a los 27, ya tenía tres hijos. Me divorcié de la primera mujer, una catalana que luego se desposó con un íntimo amigo mío, y me volví a casar con una madrileña con la que tuve dos hijos más. Y aquí paz y allí gloria.

- Tengo entendido que, desde siempre, tuvo usted una gran vocación por el teatro.

- Desde niño, asistía a las funciones teatrales. Recuerdo que me apasionaban las compañías que venían de fuera y el teatro regional mallorquín. En aquel tiempo, esa afición no estaba demasiado bien vista, sobre todo por las familias de clase media, pero yo estaba empeñado en subirme a un escenario. Mi madre y mis tías tenían un estanco que estaba enfrente del Águila, en la Plaza Mayor, muy cerca del Teatro Principal. Y yo me las ingeniaba por hacer amistad con las personas que trabajaban en él. De manera que, cuando había función, tras colarme o entrar gratis, siempre me encontraba allá. Hasta que debuté con la compañía Artis, con Cristina Valls, Xex Forteza y Francisco Forteza, e hice un par de funciones. Luego, me metí en el mundo de la radio. Decían que tenía buena voz y me señalaban Madrid como mi punto de mira. Pero había que dedicarse al trabajo y sacar una familia adelante. Hasta que vinieron las dificultades en el negocio y en el matrimonio, que ocasionaron el posterior divorcio y resurgió esa gran afición.

Mañana: Juan Santamaría (II): ”Empezar de cero es sanísimo”

No hay comentarios:

Publicar un comentario